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Toreros no

Toreros NO! Es el mensaje que nos transmite la siguiente historia, ojalá muchos lleguen a leerla:

toreros no

En los tiempos en que estudiaba la primaria, un chiquillo en Querétaro empezó con el gusanito de convertirse en matador. Incluso, posó orgulloso luego de enfrentar a sus primeras dos becerras y a los 16 años debutó como novillero.

Toreó 54 veces en las mejores plazas, alternó con españoles y colombianos, cortó 45 orejas, recibió cornadas y un buen día... huyó del toro.

Al joven le dio miedo, tenía un mal presentimiento aquel día y decidió no torear. Cuándo la gente le preguntó por qué, él contesto: "Me faltaron huevos". Le aventaron botellas, le gritaron que era gay, incluso una viejita se le acercó y le dijo que era un ratero, un desgraciado.

En realidad, el muchacho estaba seguro de que ya no valía la pena seguir en los toros, simplemente no podía matar al toro. Y se dio cuenta de que matar a un toro no demuestra ni hombría ni valentía:


"Si para probar la hombría se requiere de matar toros, entonces millones de mexicanos estarían en mi situación".

"Ya no sueño con ser torero. Me veo más adelante como arquitecto".


Y además agrega:


"Yo soñé en convertirme en torero porque deseaba ser diferente a los demás. Lo veía como algo inalcanzable. Quise comerme al mundo. Ahora, no me incomoda decirlo, ser torero es una vanidad, puro bluf. Hasta llegué a pensar que las mujeres iban a estar detrás de mi".

La gente piensa que un torero es la imagen viva de la masculinidad: fuerte, valiente, no le tiene miedo a la muerte y las mujeres lo siguen. Un estereotipado papel machista en donde el hombre lo puede todo.

La verdad es que matar a un animal aturdido y torturado no es valiente, es una cobardía muy cruel. Cristian Hernández -el joven de nuestra historia- se dio cuenta de eso un domingo 13 de junio; y ahora en vez de matar animales para diversión, dedica su vida a algo mucho más provechoso.

Cristian no es el único torero que se ha dado cuenta de la frivolidad y crueldad de este "deporte", como él hay otros. Aquí les dejamos algunas de sus frases:

"Cuando uno elige jugarse la vida, también tiene el derecho de elegir otras cosas".
José Tomás


"Antes me tomaba el toreo como un trabajo".
Jesulín de Ubrique


"Siento mucha lástima de matar a los toros, lo que a mi me ilusiona es torearlos".
Curro Romero


"El que paga manda".
Silverio Pérez

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